domingo, 28 de febrero de 2010
Lo que soñé anoche
Era de tardecita y en la calle, y había pocas luces. La vereda estaba un poco rota, así que había que mirar para abajo, para no tropezarse. En una de las esquinas, oí tu voz, modulando una frase como armada. Di unos pasos hacia atrás y me metí en el salón donde estabas, no se veía nada, así que pronuncié tu nombre. No hubo respuesta y entré. Y ahí en el fondo estabas, sentado en una silla, con frío, en una clase de teatro. Me miraste con cariño (como siempre lo hacés) y no dudaste en irte conmigo. Después de eso, tengo una elipsis. Hasta que llegamos a lo de mi abuelo. Creo que no te presenté y directamente nos sentamos en el living del fondo, sobre la alfombra, uno en frente al otro. Una frazada nos cubría a los dos, al mismo tiempo. Cierro los ojos para acordarme un poco más. Me abrazabas e intentabas besarme la oreja. Había gente alrededor, conocidos y desconocidos, pero nadie notaba nuestra presencia. Yo te frenaba, no quería que nos viera mi abuelo. Hablábamos y me decías lo mismo de siempre. Y yo me dejaba llevar, justo cuando empezó a sonar el despertador.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


2 comentarios:
Se extrañaban tus post!
totalmente!!!
Publicar un comentario