Hoy fui a almorzar a lo de mi abuelo, lo tenía medio abandonado quién sabe por qué extraña razón.
Tomamos su sopa de verduras con una cucharada de queso rayado. Le dije que estaba "exquisita, como siempre".
Después pollo y ensalada rusa.
Y me preguntó:
-¿te tenés que ir muy rápido? Porque quiero mostrarte algo que grabé el otro día.
-No abuelo, me puedo quedar un ratito sí, dale, ponelo.
-Bueno, es una Gala de Ópera en Baden Baden, Alemania.
Vi las 4 partes que me había mencionado y quedé fascinada con la soprano, una mujer joven, "ninguna regordota", dijera mi abuelo.
En un momento interpreta un área de la opereta Giuditta, de Lehár.
Y a partir de ese momento, no pude dejar de compartirlo.
O compartirla:
Anna Netrebko, una cosa divina.


4 comentarios:
No, no... ninguna regordeta. Es claro que para él, estar gordo está mal. Es muy tierno
Fácil. Una alcoba donde se juntan como untados por la misma cuchilla, unos restos de vidrios y aceitunas. Las mismas cosquillas que dependen del factor. Y nos acostamos con ganas. Flácidos y en conservan su jugo. Cariños.
linda pequeña historia
Que lindo que compartas almuerzos con tu abuelo y que el comparta contigo esta bella ANNA NETREBKO. Estas momentos son los que nos alimentan el alma y el corazón. Felicitaciones Hermosa historia! Besitos
Publicar un comentario