miércoles, 1 de julio de 2009

Mujer

Hoy fui a almorzar a lo de mi abuelo, lo tenía medio abandonado quién sabe por qué extraña razón.
Tomamos su sopa de verduras con una cucharada de queso rayado. Le dije que estaba "exquisita, como siempre".
Después pollo y ensalada rusa.
Y me preguntó:
-¿te tenés que ir muy rápido? Porque quiero mostrarte algo que grabé el otro día.
-No abuelo, me puedo quedar un ratito sí, dale, ponelo.
-Bueno, es una Gala de Ópera en Baden Baden, Alemania.
Vi las 4 partes que me había mencionado y quedé fascinada con la soprano, una mujer joven, "ninguna regordota", dijera mi abuelo.
En un momento interpreta un área de la opereta Giuditta, de Lehár.
Y a partir de ese momento, no pude dejar de compartirlo.
O compartirla:
Anna Netrebko, una cosa divina.

4 comentarios:

LanuHaim dijo...

No, no... ninguna regordeta. Es claro que para él, estar gordo está mal. Es muy tierno

Julián dijo...

Fácil. Una alcoba donde se juntan como untados por la misma cuchilla, unos restos de vidrios y aceitunas. Las mismas cosquillas que dependen del factor. Y nos acostamos con ganas. Flácidos y en conservan su jugo. Cariños.

fd dijo...

linda pequeña historia

Marta dijo...

Que lindo que compartas almuerzos con tu abuelo y que el comparta contigo esta bella ANNA NETREBKO. Estas momentos son los que nos alimentan el alma y el corazón. Felicitaciones Hermosa historia! Besitos

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