sábado, 9 de mayo de 2009
Una toalla y una hormiga
A veces, luego de salir de la ducha, me quedo sentada en el water. No sé por qué lo hago, tengo alguna idea de que mi madre me contara que a mi bisabuelo (a quien no llegué a conocer) también le gustaba hacerlo. Entonces a veces me quedo sentada en el water y me acuerdo de mi bisabuelo, o de la palabra "bisabuelo". Pero el otro día, mientras miraba el piso, observé cómo se acercaba una hormiga con un pedacito de hoja de no sé qué, a cuestas. Inmediatamente miré hacia los alrededores, para ver si alguna otra la acompañaba. Suposición que rápidamente descarté, porque la hormiga estaba completamente sola. Entonces me imaginé qué pasaría si hubiera muchas hormigas: seguramente les hubiera tirado veneno (porque eso es lo que solemos hacer los humanos cuando encontramos muchas hormigas adentro de nuestras casas, ¿no es cierto?). Pero ¿qué pasa cuando encontramos una sola? Yo creo que tendemos a dejarla ser.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


2 comentarios:
dentro mio un dilema...
pobre hormiga porque merece morir
vs.
NI LOCA DEJO QUE UNA HORMIGA SE QUEDE A VIVIR EN MI BAÑO Y MENOS SI TIENE UNA HOJA QUE TRAJO DEL PATIO DEL VECINO!
No sé qué haría... viste cómo soy yo. Lo que sí no sabías de mí, es que también me gusta quedarme sentada en el water después de bañarme, acurrucadas solas, mi toalla y yo.
Otro punto en común, amiga...
Publicar un comentario