Mi amor, tu ausencia se me hace cada día más difícil y más difícil. El otro día fui a la casa de don Antonio, el de la Iglesia das Mercês. ¿Recuerdas que con él me confesé luego de que tu cuerpo dejara de vivir? Hablar con él me ha ayudado mucho, a veces pienso que debería verlo más seguido, quizás 3 veces por mes, o un par al menos. Por otra parte, tengo muy claro que ya está un poco cansado de estar al tanto de la experiencia personal de tanta gente, casi siempre anda muy nervioso por los demás y las ojeras nunca desaparecen.
No sé si ya lo había comentado, al pasar, y tú justo habrías escuchado, querida, pero la idea de que estoy muerto ¡es tan recurrente! Me levanto a la mañana, después de pensarlo varias veces y me lo cuestiono. Tomo un trago de limonada y me lo cuestiono, vacío la jarra y me lo cuestiono. Entro al Lisboa y me lo cuestiono. Salgo del Lisboa y me lo cuestiono. Subo las escaleras y me lo cuestiono. Veo a la portera y me lo cuestiono. Siento ese olor a frito y me lo cuestiono.
Rezo y me lo cuestiono.
Es algo que se me está haciendo difícil de sobrellevar. Y la religión no me da respuestas. También me pregunto si alguna vez me dio alguna. Me pregunto por todo. Estoy muy “preguntón”, como decías tú. En algunas oportunidades me siento como un niño pequeño. Inquieto. Eufórico. Dependiente.
Tengo la costumbre de ponerme a reflexionar sobre las cosas que no creo en vez de las que, de verdad, creo –perdóname si redundo en algunos aspectos pero necesito que todo quede bastante claro, quiero ser sincero contigo, como siempre lo he sido–. Como cuando estábamos de luna de miel y yo no dejaba de pensar en la posibilidad de que nunca nos hubiésemos conocido.
Ya sabes de mis especulaciones y supocisiones sobre la reencarnación de la carne y el alma. Recuerdo cómo a veces yo hacía ciertas inferencias que te terminaban convenciendo y yo me quedaba pensando si era por mi capacidad de convencimiento o porque en realidad querías creer que existía algo después de la muerte.
El alma sí puede reencarnarse, pero la carne no. La carne es viceralmente mortal y no compete con las cualidades de un alma. La carne no soporta lo que puede soportar un alma. No resiste al tiempo. No tiene ni la menor idea de cómo trascender.
Son cosas que no me alegran demasiado, me autoconvenzo de todo eso mientras me seco el sudor de la tarde.
La carne sufre de contracturas. Tiene la miosina y la fibrina y la actina. Es prisionera por naturaleza.
Ideas que rondan en mí constantemente: la idea de tu carne y mi carne. Tu alma y mi alma.
En fin, qué le vamos a hacer.
No sé si ya lo había comentado, al pasar, y tú justo habrías escuchado, querida, pero la idea de que estoy muerto ¡es tan recurrente! Me levanto a la mañana, después de pensarlo varias veces y me lo cuestiono. Tomo un trago de limonada y me lo cuestiono, vacío la jarra y me lo cuestiono. Entro al Lisboa y me lo cuestiono. Salgo del Lisboa y me lo cuestiono. Subo las escaleras y me lo cuestiono. Veo a la portera y me lo cuestiono. Siento ese olor a frito y me lo cuestiono.
Rezo y me lo cuestiono.
Es algo que se me está haciendo difícil de sobrellevar. Y la religión no me da respuestas. También me pregunto si alguna vez me dio alguna. Me pregunto por todo. Estoy muy “preguntón”, como decías tú. En algunas oportunidades me siento como un niño pequeño. Inquieto. Eufórico. Dependiente.
Tengo la costumbre de ponerme a reflexionar sobre las cosas que no creo en vez de las que, de verdad, creo –perdóname si redundo en algunos aspectos pero necesito que todo quede bastante claro, quiero ser sincero contigo, como siempre lo he sido–. Como cuando estábamos de luna de miel y yo no dejaba de pensar en la posibilidad de que nunca nos hubiésemos conocido.
Ya sabes de mis especulaciones y supocisiones sobre la reencarnación de la carne y el alma. Recuerdo cómo a veces yo hacía ciertas inferencias que te terminaban convenciendo y yo me quedaba pensando si era por mi capacidad de convencimiento o porque en realidad querías creer que existía algo después de la muerte.
El alma sí puede reencarnarse, pero la carne no. La carne es viceralmente mortal y no compete con las cualidades de un alma. La carne no soporta lo que puede soportar un alma. No resiste al tiempo. No tiene ni la menor idea de cómo trascender.
Son cosas que no me alegran demasiado, me autoconvenzo de todo eso mientras me seco el sudor de la tarde.
La carne sufre de contracturas. Tiene la miosina y la fibrina y la actina. Es prisionera por naturaleza.
Ideas que rondan en mí constantemente: la idea de tu carne y mi carne. Tu alma y mi alma.
En fin, qué le vamos a hacer.


16 comentarios:
y luego de semejantes interrogaciones todo lo resuelve con "en fin, que le vamos a hacer", un genio.
Besos lu
Buen texto... ¿es tuyo?
Me gustó mucho el texto. Creo que en algunos aspectos nunca dejamos de ser niños, nos cuestionamos muchas cosas y a veces deberíamos dejar de hacerlo.
Besos
lindo,lindo,lindo!
Y me dieron ganas de pegar un grito bueniiisimo, y de ir a la playa y sentarme en la arena. Y punto. Qué lindo.
Besote.
Sí, el texto es mío. Y punto. Y gracias.
Besos.
felicitaciones.
Hermoso
Pensar ".. y si nunca nos hubiésemos conocido" es neta autoflagelación.
muy lindo. saludos.
La carne sabe cómo trascender.
"NADA SE PIERDE, TODO SE TRANSFORMA" es la frase preferida de los buitres...
Tach
pensar demasiado duele.
Hey muy copado lo que escribiste...
Te hace pensar...
Bueno, espero que estés bien!
Abrazo.
Me hizo acordar a "The partisan", a "Famous blue raincoat", y a "Christmas card from a hooker in Mineapolis".
Beso.
Me hizo acordar a "The partisan", a "Famous blue raincoat", y a "Christmas card from a hooker in Mineapolis".
Beso.
UFF,,,,
Tremendo lucia, tremendo.
Haces reflexionar....y cuestionar.
Sos conducente a pensamientos mas alla del aca nomas.de la fragilidad del comodismo de saberse impunemente invencibles.
El cuerpo se vence y duele. el alma, queda protegida por nuestras convicciones, o tal vez nuestras falencias humanas nos hacen dudar si esa alma ira hacia abajo y se quemara en la hoguera de los desalmados.
Puedo contar con mas dedos de dos manos a quienes deseo que su alma se haya enquistado en su carne
y tal vez, por eso mismo,,, me pasara lo mismo.
que feo.
beso.
hola sra. hoy paso por acá simplemente para contarle que tiene un premio para retirar en mi blog. La burocracia correspondiente corre por su parte.
beso
valentina
Publicar un comentario